Lección 11: La Iglesia, La Esposa de Cristo

Posted by Wayne Galloway on August 7th, 2012 in Encuentro Matrimonial

Efesios 5:24: “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.”

Introducción:

1. A través de esta serie de lecciones hemos enfatizado que Dios y Su relación con Su pueblo es el modelo que debemos seguir en nuestras relaciones con los otros.

2. Efe. 5:22 y siguientes se enfocan en la relación entre Cristo y Su iglesia. Cristo es el modelo para los esposos. La iglesia es el modelo para las esposas.

3. Pero la iglesia es un modelo imperfecto, compuesto de humanos propensos a errores y pecado. No son las imperfecciones de la iglesia las que son nuestro modelo, pero si la manera en que debería actuar. Entonces en esta lección preguntamos: ¿cómo debemos actuar en nuestra relación con el Señor? y ¿cómo sirve esto de modelo a las esposas y su relación con sus esposos?

4. La gran cantidad de información en Efesios 5:22 (sig.) se dirige a los esposos y cómo deben tratar a sus esposas. La instrucción dada a la iglesia y a las esposas es en realidad limitada. Hay tres elementos de instrucción dados:

a. La iglesia está sujeta a Cristo v 24 “Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.”

b. Somos miembros de Su cuerpo v30 “porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.”

c. El Respeto es apropiado v33 “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.”

Discusión:

I. Así como la iglesia, nosotros estamos sujetos a Cristo (v. 24).

A. Estar sujetos implica una posición menos poderosa (de menos autoridad) que el ser cabeza de algo.

1. De hecho, esto debe ser a lo que se refiere Pedro en 1 Pedro 3:7 cuando dice de su esposa que es ―vaso más frágil‖.

2. Ella es más vulnerable dada la autoridad del esposo.

B. Nosotros somos vulnerables como aquellos que están sujetos a Cristo.

1. Pero esto no nos causa preocupación, porque tenemos máxima confianza en que Cristo nos cuida de buena manera.

2. La forma en que Él cuida de nosotros es una manera que implica la ternura de una madre amamantando (cf. 1 Tes. 2:7; Efe. 5:29). Él nos cuida y quiere.

C. Pero nosotros estamos ―sujetos a‖ Cristo por la autoridad dada por Dios que Él posee.

1. Estamos sujetos a Él debido a la autoridad que Él posee (Efe. 1:19-22).

2. Él hace que esto sea sencillo por la manera en la que usa Su autoridad. Él nos cuida.

3. Por lo tanto, voluntariamente nos sometemos a Él reconociendo el beneficio que es para nosotros su autoridad.

4. Entonces, nuestra sumisión y Su autoridad van de la mano.

5. Lo consideramos como Señor (cf. 1 Ped. 3:6).

D. No se insinúa inferioridad. No hay disminución del valor. De hecho, nuestro valor es honrado por lo que la cabeza ha hecho por nosotros.

II. Somos comprados con Su sangre Hechos 20:28 “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.”.

A. De la forma en que nos reunimos en esta mesa hoy, así recordamos a nuestro Señor y nos es recordado el valor que Él ha puesto en nosotros al dar Su vida por las nuestras.

B. Somos preciosos para Él.

C. Los esposos siguen el modelo de Cristo al darse o renunciar a sí mismos por sus esposas. ¿No es apropiado entonces que las esposas se sientan valoradas por esto?

1. ¿Cuál sería una respuesta adecuada ante esto? ¿Usted desprecia o irrespeta a aquel que voluntariamente da su vida por usted?

2. Nosotros, la iglesia, somos agradecidos con el Señor. Le honramos y le respetamos en la Cena del Señor. Es lo apropiado.

3. Le honramos y le respetamos al darnos a nosotros mismos a Él.

D. Damas, yo sé que sus esposos no son Cristo Jesús. Ellos no ejercitan perfectamente su liderazgo. Como su esposo es un pecador, su trabajo es difícil.

1. Su entendimiento de la sumisión tiende a torcerse por las fallas de su esposo en su liderazgo.

2. Los esclavos en Efesios 6:5-9 tuvieron la misma dificultad. “5 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; 7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, 8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre. 9 Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.”

a. Dios los llamó a someterse a sus señores.

b. Algunos de sus señores no eran buenos o gentiles. Algunos eran poco razonables. (1 Pedro 2:18)

c. Aún así, Dios los llamó a estar “sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres” (Efesios 6:7).

3. Damas, ustedes son siervas de Cristo y al actuar acorde a ello, tal vez puedan ganar a sus esposos y él aprenderá a liderar como Cristo (1 Pedro 3:1 ss).

III. Como la iglesia, somos miembros del cuerpo de Cristo (Efesios 5:30).

A. Tal cual los miembros de nuestro cuerpo físico se someten a la autoridad de la cabeza, nosotros como miembros del cuerpo de Cristo nos sometemos a Cristo.

1. Esto debería ser una armonía perfecta

2. Sin embargo, es estropeada por nuestra rebeldía. Es estropeada por nuestra falta de fe en Él.

3. Por lo tanto, no nos sometemos perfectamente al Señor.

4. Debemos constantemente arrepentirnos y trabajar para darnos en completa sujeción a Él.

B. Esposas, ustedes no se someten perfectamente a sus esposos.

1. Hay necesidad constante de arrepentimiento de las esposas y perdón de parte de los esposos.

2. Esto es lo que caracteriza la relación de la iglesia y Cristo.

3. Yo solo puedo ser perdonado siendo parte del cuerpo de Cristo, así debe ser mi esposa regularmente perdonada. Ella y yo necesitamos reconocer esto.

C. Somos miembros del mismo cuerpo y nos tratamos unos a otros gentilmente, pedimos y recibimos perdón regularmente.

1. Como miembro del cuerpo de Cristo hay tiempo para sanar.

2. Entonces en la relación de la esposa con el esposo hay también permiso para sanar.

3. Existe el reconocimiento de la esposa de la necesidad de sanación.

4. La tendencia es enfocarse en las imperfecciones de la cabeza. Pero hay imperfección mutua.

IV. Entonces, es apenas apropiado que nosotros, la iglesia, respetemos a Cristo (Efe. 5:33).

A. Respetamos, honramos y exaltamos a Cristo.

1. Hacemos un memorial de Él en la Cena del Señor.

2. Esto es lo apropiado a la luz del regalo de Su vida que nos da esperanza.

B. A Él se deben respeto y honor por la autoridad que le ha sido dada por Dios.

1. Por lo tanto, lo honramos por eso.

2. Podemos ser motivados a honrarle por Su gracia hacia nosotros, pero estamos obligados a honrarle debido a la autoridad que le fue dada por Dios.

C. Una esposa puede motivarse a respetar su esposo porque él es bueno con ella, pero ella está obligada a obedecerle por la autoridad que le fue dada por Dios.

1. Temo que nosotros no hacemos esta distinción algunas veces.

2. Algunas esposas puede que objeten el respetar a sus esposos al decir que él no actúa de manera respetuosa hacia ella como para respetarle. Mientras que Cristo siempre actúa en una manera que nos motiva a respetarle, los esposos no.

3. Pero, el respeto de una esposa debe ser otorgado a su esposo ―como al Señor‖ (cf. Efe. 6:7).

4. Esposas, ustedes son primeramente siervas de Dios y secundariamente son esposas. Cuando se irrespeta al esposo, no es al esposo el irrespeto, es al Señor.

5. Cuando los hijos deshonran a los padres, no es para los padres la deshonra, sino para el Señor. Cuando los ciudadanos deshonran al gobierno, no es el gobierno el que es deshonrado, es el Señor.

Conclusión:

1. La iglesia está sujeta a Cristo; las esposas a sus propios maridos.

2. La iglesia es comprada con la sangre de Cristo; las esposas con las vidas de sus esposos.

3. De la manera como el cuerpo de Cristo trabaja conjuntamente en armonía, deben trabajar en armonía los esposos y sus esposas.

4. El amor y el respeto son apropiados.